Noticias - 8 Octubre 2019
Columna de Opinión:

La responsabilidad ética es indisociable de la madurez del profesional

Por académicos: Mg. Máximo Escobar C., Dr. Hernán Maureira P.

 

Se espera que un profesional universitario formado para contribuir al bienestar de su población, tenga una comprensión integral de uno de los más vulnerables sistemas vivos del universo, el ser humano. Es así como la mayoría de los problemas que enfrentan éstos expertos, son complejos e inversos. Por una parte, la deducción de ciertos estados de enfermedad desde signos y síntomas que pueden corresponder a una multicausalidad o bien a veces, simplemente por la propia complejidad de los seres humanos, de esta manera el profesional de la salud acudirá recurrentemente a la utilización de hallazgos y descubrimientos de diversas disciplinas.

En la actualidad, el reconocimiento de factores estresores causantes de disfunción en la población, orientan a una interacción más colaborativa de los equipos de salud, con el objeto de dar respuesta a la satisfacción, cuidados y bienestar de la persona en su totalidad. A partir de ésta opción, no se ha tenido en cuenta aún, que kinesiología, como todas aquellas disciplinas que han justificado su rango de cientificidad, evolucionaron como disciplinas autónomas para aportar algo específico y diferenciador en un marco de regulación y colaboración.

El dilema de actualizar el marco legal de regulación del ejercicio profesional, cualquiera que éste sea, no opera por la mera innovación tecnológica de ese marco, sino que por la necesidad de acoger y proyectar los nuevos conocimientos que redefinen los roles convencionales de toda profesión. Particularmente kinesiología no es sólo terapia, hoy en día es una disciplina científica y profesional, validada por su racionalidad técnica y, que no requiere ejercicios de autoridad para demostrar su aporte a la sociedad. El esfuerzo se debe precisar no en la praxis, por si sola, sino en los argumentos que han permitido derivar en roles válidos y más complejos, incorporando su auto-regulación para el bienestar de la población.

En este esfuerzo, la primera definición normativa es evitar el daño con la acción “primun non nocere”, de ahí que la obligación impuesta por nuestro objeto de estudio esté fundada y validada, y para ser ejecutada nos demanda una mayor RESPONSABILIDAD ÉTICA.

Puesto que los saberes autónomos provienen de la trayectoria del trabajo académico y gremial que sostuvo la argumentación del situs y el estatus alcanzado por la profesión, es que a partir del desarrollo epistemológico del objeto de estudio, estamos en condiciones de sostener que nuestra principal responsabilidad, independiente de que sea en el mundo del trabajo, la educación, el medio ambiente y por cierto la salud, no esté en discusión reglamentaria alguna, dado que el único compromiso disciplinar asumido es con la transformación de las acciones en el propósito de lograr una sociedad más justa.

La kinesiología actual, es comprendida desde una indisociable unicidad del cuerpo, que en su integralidad reconoce; la expresión de movimiento humano con sentido, se contextualiza en estados de salud – enfermedad y nos invita a y responsabilizarnos ineludiblemente en la comprensión que, la salud humana y la calidad de vida dependen de la capacidad de moverse hábil y eficientemente.